Arxivar per Març de 2010

¿Acaso no somos valencianos?

El último consejo de ministros confirmaba la voluntad de apoyo a Castellón que mantiene el gobierno de España. Confirmación sin matices. Confirmación contundente. El pasado viernes se aprobó la licitación de cinco nuevos tramos del AVE para Castellón. Más de 400 nuevos millones de euros para nuestra provincia. En total, sumando las licitaciones de las últimas semanas, hemos alcanzado una cifra que supera los 150.000 millones de las antiguas pesetas. Otros estuvieron 8 años dirigiendo el mismo gobierno y, simplemente, esquivaron Castellón. Ni siquiera tomaron la cautela de prever el acondicionamiento de la estación de Castellón para esta modalidad ferroviaria. Esta, precisamente, no es la anécdota. Esta es la prueba del algodón sobre las verdaderas intenciones del partido popular respecto a la llegada del AVE a Castellón: nada.

Los ciudadanos de Castellón pueden tener la seguridad de que, a pesar de la crisis, los socialistas han defendido con fuerza y dignidad los intereses de un territorio olvidado. Una provincia ausente en las decisiones estratégicas que orientaban las inversiones y el futuro en este país. Eso ya es historia. El tren de alta velocidad, como exponente de progreso y factor de desarrollo tendrá encaje en esta provincia porque esta decisión ya no es una promesa. Es un compromiso atendido, encauzado y en marcha. Una promesa cumplida. Da cuenta de ello el Boletín Oficial del Estado como certificado indiscutible por encima de todas las intoxicaciones y victimismos postizos que practica la derecha valenciana en esta época.

Resulta del todo incalificable que, precisamente ese viernes, la portavoz del Consell hablara de “los bolsillos vacíos para los valencianos” en relación al presidente Zapatero. O que el propio sr. Camps, molt honorable, dijera esta semana pasada en sede parlamentaria que “si por Zapatero fuese, no existiría la Comunidad Valenciana”. Creo que, entre los muchos calificativos que pueden despertar esta sarta de groserías y desprósitos, hay una cuestión que destacaría como castellonense. Sus palabras constituyen una auténtica ofensa para nuestra provincia. O ignoraban lo que estaba pasando en el consejo de ministros ese viernes o ignoraban lo que el propio ministro de fomento anunciaba el miércoles en primicia para Castellón. No creo, sinceramente, que tengamos a ignorantes al frente del Consell de la Generalitat. Más bien se trata de un president y una estrategia desesperadamente victimista que necesita, cual oxígeno para respirar, la confrontación y la construcción de enemigos externos. Rancia estratagema para tapar las carencias propias. El Consell sabe que sus vergüenzas (déficit, paro, corrupción, despilfarro) son clamorosas. Necesita distraer la atención como ese prestidigitador insolvente al que se le notan todos sus trucos irremediablemente.

Eppur si muove (y sin embargo se mueve), como dijo Galileo. El Gobierno de España, a pesar de los boicots y la manipulación de algunos, cree en Castellón y lo demuestra inapelablemente invirtiendo. Los socialistas de la provincia vemos recompensado nuestro trabajo leal con esta tierra porque sabemos que esta inversión en tiempos de crisis no ha sido nada fácil. Creemos interpretar las necesidades de la gente de Castellón. Los anhelos de nuestros sectores económicos y productivos. Castellón ampliará sus oportunidades turísticas y sus posibilidades en los innumerables ámbitos que confluyen y se multiplican a favor del progreso cuando una infraestructura como la que nos ocupa añade valor real a un territorio.

Esta noticia trascendental para los castellonenses está ligada a los socialistas. Tanto que la cúpula del PP con Camps al frente la ignoró mofándose de los bolsillos vacíos de Zapatero para los valencianos. ¿O no lee el BOE o no considera valencianos a los castellonenses?

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Invertebrados

Llegará antes el AVE a Castellón que el trolebús a Benicàssim. O a Almassora. O a Vila-real. O a Burriana. O a Alcora, Onda, etc. El Gobierno de España ha licitado ya proyectos de alta velocidad entre Valencia y Castellón por valor de 300 millones de euros. Una prueba irrefutable de que, por primera vez, estamos en el mapa de la vertebración, la movilidad y la tecnología en este país. Los socialistas no nos cansaremos de proclamar que, por más complicado que sea este momento y por más persistente que sea el falso victimismo que practica la derecha valenciana, de los castellonenses solo se acuerda el Gobierno. Aunque pelearemos por más en defensa de los ciudadanos de Castellón.
Efectivamente, debemos elevar el tono de nuestras exigencias públicas. Máxime cuando la crisis emplaza a los poderes públicos a generar dinámicas económicas movilizando recursos e inversiones productivas. Pongamos el ejemplo de un proyecto que la Generalitat lleva años prometiendo. Es el caso del TRAM, o trolebús que debería vertebrar toda la Plana. Estamos ante el más clamoroso de los incumplimientos de los últimos diez años. Partiendo de una posición de desventaja, los hechos no han dejado de confirmar la apatía –tal vez desprecio– del Consell del PP por los intereses de los municipios y ciudadanos del área metropolitana de Castellón. Comenzaron descartando modelos más competitivos y solventes como el tranvía (no debe ser tan malo cuando se lo quedaron para vertebrar Valencia y Alicante). Aquí la apuesta (lenta y tardía) fue la barata: un bus guiado.
Estamos ante un proyecto vendido innumerables veces ante la opinión pública. Un proyecto que ha despertado todas las polémicas posibles por las decisiones autoritarias que han acompañado la selección unilateral del itinerario. Es el caso más flagrante del corte en el parque Ribalta o la imposición altanera de un hipotético trayecto en nuestro término municipal de Benicàssim. Un trayecto contrario a nuestras decisiones, al planeamiento urbanístico vigente formulado al respecto y, lo que resulta más alarmante para nosotros: un trayecto que nos desconsidera con suma arrogancia. ¿Pero quién se han creído que son?
En cualquier caso, en Benicàssim llevamos cierto tiempo sin distraernos demasiado con las noticias provenientes de la Generalitat sobre la vertebración de la Plana. Nos han engañado tantas veces. Están tan arruinados. Deben tanto dinero fundido en macroproyectos tan alejados de Castellón. Mienten tanto que, con toda seguridad, esta legislatura no verá nacer el TRAM en ningún municipio perimetral de Castellón. No alcanzará ni la porción imprescindible para la propia capital en términos domésticos. Mucho menos llegará a Almassora, ni a Vila-real ni a Benicàssim.
Acabará esta legislatura y, de nuevo, acumularán un déficit con Castellón inmenso. Un déficit de inversiones, de recursos, de proyectos, de vertebración. Un déficit, por qué no decirlo, de palabra y de credibilidad. Se han pasado la legislatura pensando cómo inventarse cada día nuevos agravios contra el Gobierno y, mientras tanto, sus responsabilidades y sus promesas restan pendientes.
Esta será la legislatura más clarificadora de la democracia. Una Generalitat fundida por sus escándalos Gürtel y vacía de contenidos para Castellón. Una Diputación que no se enteró de la crisis porque permanece anclada en su modelo caciquil. Unos ayuntamientos desprovistos de recursos que solo hallaron amparo en los planes E del Gobierno. Una provincia que, a pesar de todo, habrá recibido del Gobierno de España la mayor inversión en seguridad y dotación de guardias civiles y policías nacionales, la licitación de todos los tramos del AVE a Castellón, la inversión en carreteras a pesar de los boicots, las desaladoras que liquidan el problema de la carestía de agua para siempre, etc.
Lo dicho, vivir para ver: llegará antes el AVE de Madrid a Castellón que Aznar nunca quiso para nosotros que el trolebús a Almassora o a cualquiera de los municipios que aguardamos algún gesto de seriedad y rigor por parte de nuestro autogobierno valenciano.

Soluciones ante un boicot doble

Los socialistas de Castellón hemos pedido un debate público para discutir sobre las carencias de Castellón. Las carencias y lo que es más importante para nosotros: las soluciones que le interesan a la ciudadanía de este territorio.

Aunque reivindicar las infraestructuras pendientes no agota nuestras necesidades, resulta sin duda un tema que condiciona nuestro futuro. Una provincia sin un sistema de movilidad viaria, ferroviaria, etc… a la altura de las circunstancias es una provincia desarmada para competir, generar y atraer el anhelado progreso colectivo. Las infraestructuras añaden valor al territorio, abriendo nuevas oportunidades para la sociedad y para la economía.

Esta certeza cobra si cabe mayor sentido por la globalización que marca estos tiempos. No obstante, pensamos que lo verdaderamente importante se ancla en otros ámbitos de la política y la intervención social. Cumplir la ley de la dependencia sin trampas ni cotinos. Evitar que las personas mueran desasistidas esperando una valoración que no llega nunca. Resolver de una manera legal y civilizada la crisis de las basuras que nos embarga.

Hoy el cambalache y la clandestinidad han tomado el mando en virtud de la pésima gestión del PP en la Generalitat y la Diputación. Estar al lado de las bandas de música y los teatros golpeados por una Generalitat que lo ha fundido todo en la Fórmula 1 de Valencia. Aportar soluciones a tantas familias que anhelan alternativas al ocio destructivo entre los adolescentes. Un ámbito que al PP de esta comunidad le importa bien poco, a pesar de tener competencias plenas.

Son muchos los debates y las alternativas que los socialistas queremos formular pero en materia de carreteras urge que el PP no se esconda y rehuya el debate. ¿Liberalizar la AP-7 como alternativa al boicot que el Ayuntamiento de Castellón ha practicado contra la variante de la N-340? ¿Por qué la empresa que construye la autovía entre la Pobla y Vilanova se evapora por impagos de la Generalitat? ¿Por qué han caído 11 carreteras de los presupuestos de la Generalitat este año para la provincia de Castellón?. ¿Por qué los Fabra, Moliner, etc… aceptan y callan?

Los socialistas estamos dispuestos a debatir sobre todas las responsabilidades, proyectos y obras del Gobierno central en esta provincia. Dispuestos a exigir de la mano de quien sea en defensa de Castellón. Lo primero es Castellón y las personas. Atrás quedan las cuestiones partidistas. Lo primero es la gente. La política comienza a sangrar cuando se cruzan intereses o urgencias diferentes. Cuando se pierde el norte de los sentimientos y las esperanzas de la gente.

Hemos pedido un debate –e insisto nuevamente en esta tribuna– con un doble propósito. En primer lugar, para desenmascarar con datos oficiales y documentos la marginación que practica la Generalitat respecto a Castellón. Asimismo, explicar con el BOE y del DOGV en la mano, el compromiso del Gobierno socialista.

Fundamentalmente en dos ámbitos. En el tren de alta velocidad se han licitado ya más de 277 millones de euros en distintos tramos del AVE entre Valencia y Castellón. Y en materia de carreteras, todo cuanto haga falta. El presidente de la Diputación y del PP en la provincia se acaba de oponer a la petición de rescate de la autopista. Postura que, sumada al boicot a la variante Castellón-Benicàssim-Orpesa, nos deja exactamente en la nada. Estamos, pues, ante un doble boicot. Una doble encerrona porque para algunos, parece que cuanto peor, mejor. ¿Y estos nos gobiernan desde hace 15 años? Ni trajeron una gota del Ebro, ni el AVE, ni carreteras, ni sus campos de golf, ni Mundo Ilusión, ni aplicaron la ley de la dependencia, ni cuarteles, ni guardias civiles, ni dotaciones policiales, ni cambiaron la ley de costas cuando tuvieron mayoría absoluta para hacerlo, ni casi nada de cuanto hoy exigen a los demás. Queremos debatir públicamente sobre todo y ante todos los medios de comunicación. De momento, esperamos día y hora para contrastar argumentos sobre las carreteras pendientes. Argumentos y datos.

Hablemos de carreteras sin trampas

Con el debido respeto, quiero desde aquí emplazar a los Srs. Moliner, los Fabra, Blasco, etc a mantener un debate público sobre las carreteras de Castellón. Cuando quieran y con todos los medios de comunicación delante. Un debate en vivo y en directo, con datos y argumentos. Como estamos viendo, en los últimos días el PP sale apelotonado dando palos contra el Gobierno y el Partido Socialista por cuenta del rescate de la AP-7. Un vial que ya sería público si Aznar no hubiese prorrogado su concesión hasta el 2019. El nuevo pretexto es que dicen que sabemos que el Gobierno va a liberalizar la autopista en el tramo Castellón-Oropesa y, no obstante, atención al pecado, pedimos que la Generalitat también aporte algo. Vayamos por partes clarificando las cosas.

El pasado 4 de marzo, este periódico publica ya en su portada que el Gobierno liberalizará la autopista a su paso por Castellón-Benicàssim-Oropesa.

No resulta complicado entender que, tras el boicot frontal en sede parlamentaria y judicial que el PP de Castellón mantiene contra la variante de la N-340, el Gobierno de España valore evitar confrontaciones y quiera mover ficha (estamos hablando del proyecto y del caso concreto Castellón-Benicàssim-Oropesa). Para el PP de Castellón quizá cuanto peor mejor, pero para los demás y para el conjunto de la ciudadanía, la vida es otra cosa. Tenemos más ejemplos tan recientes como clamorosos. El AVE. Lo exigen y, al mismo tiempo, no han parado de marear en su contra. El dato real lo dice todo: el Gobierno de Zapatero ha licitado ya 267 millones de alta velocidad entre Valencia y Castellón. Con la citada carretera pasa lo mismo, mil excusas cronificando la parálisis. La buena noticia es que el Gobierno quiere resolver nuestros problemas y no está dispuesto a descolgarnos como hicieron otros de su mapa de inversiones. ¿Qué problemas?: Siniestralidad viaria y colapso intolerable durante todos los días de cada verano entre Benicàssim y Castellón.

¿Qué los socialistas sabemos que esta recuperación de la autopista la pagará el Gobierno y, a pesar de eso, le exigimos a la Generalitat que pague una parte? ¿Qué lo han descubierto en el supuesto pillaje de un papel interno de partido? ¡Menudo argumento! Lo dijimos el viernes 5 en rueda de prensa: Si este Gobierno de España dice que va a estudiar con rigor el rescate de este tramo, todos podemos deducir que va en serio. No podemos saber más. Tal vez, suficiente. Es nuestra hipótesis de trabajo y lo publicado en este periódico. Sepan todos que el nuevo gabinete de Fomento tiene un estilo que algunos deberían comenzar a entender: dialoga, estudia y cumple. Lo hemos visto con la A-68 por Vinaròs. Nosotros confiamos en este anuncio y presumimos que alcanzará sus últimas consecuencias, pero por decencia y corresponsabilidad querríamos que el Consell se mojara.

Otra cosa. Cuando tocaba alegar legalmente sobre el trazado de la variante, la corporación de Castellón de los Fabra, Moliner, etc, callaron otorgando. Paralelamente, Benicàssim cultivó un enorme consenso social e institucional en torno a una estrategia mucho más integral. A saber: en primer lugar pedíamos, precisamente, liberalizar la AP7. Si esta opción no era atendida, optábamos por el trazado más eficiente salvaguardando dos puntos fundamentales para nosotros: Les Agulles y las urbanizaciones. En tercer lugar, solicitábamos un plan que fomentara el transporte público. Esta es nuestra hoja de ruta desde la sesión plenaria de 22 de diciembre del 2003.

Lo nuevo, a la luz de todo lo escuchado y vivido en los últimos 20 años sobre el rescate de la autopista, es que el Gobierno actual de España planea y explora esa opción para hacer frente al boicot y a la nada que hemos registrado siempre en esta encrucijada maldita que son las carreteras que unen Benicàssim y Castellón. Digo más, ciertamente, contra todo pronóstico. Confiamos en que será realidad. El tiempo apremia, los accidentes y el caos se acumulan. Tres ideas para concluir. 1: Si alguien resuelve algo e invierte en Castellón, ese va a ser el gobierno socialista de Zapatero. Por eso hay debate. 2: claro que vamos a darles la paliza dialéctica al PP de la Generalitat y de la Diputación para que inviertan y cofinancien. También para que recuperen las 11 carreteras que han fulminado de los presupuestos de la Generalitat para la provincia de Castellón. Se gastaron más un fin de semana en Valencia acondicionando el circuito de la F-1, que todas las consellerias todo el año en toda la provincia. 3: ¿Le van a pedir los Fabra, Moliner y compañía al Sr. Camps que invierta lo que nos debe en Castellón? ¿Le recordarán que lleva 2 años sin licitar ninguna carretera en esta provincia? Espero día y hora para debatirlo. Sin trampas.

Lo primero, la provincia de Castellón

Lo intentamos y lo seguiremos intentando. En el último pleno de la Diputación Provincial, los socialistas de Castellón propusimos un paquete de medidas para afrontar la crisis. Lo hicimos desde una convicción sincera sobre el papel de la política y la responsabilidad de las instituciones democráticas cuando la excepción del momento lo reclama. Esta provincia tiene dos grandes retos por delante. El corto y el medio-largo plazo. En lo inmediato, el desafío mayúsculo que tenemos pasa por detener la destrucción de empleo, generar puestos de trabajo y mantener vivas la mayoría de empresas y negocios existentes.

Ampliando el horizonte, se abre la encrucijada de cambiar el modelo productivo para garantizar que nuestra economía deja de ser tan frágil e inestable. En dos años esta provincia ha pasado de presumir del pleno empleo a volatilizar más de 60.000 puestos de trabajo. Estamos ante una realidad social extremadamente dura de asimilar. Curiosamente, los padres de ese modelo que lo confió todo a la burbuja inmobiliaria y a la especulación siguen sin rendir cuentas ni pedir excusas a nadie.

Nuestra economía presenta desde hace años carencias importantes en sus indicadores de productividad. Llevamos demasiado tiempo sin una política de industrialización que incorpore a través de la innovación, el conocimiento y la tecnología, valor añadido a la producción. No importaba la cualificación profesional ni la inversión en capital humano porque el modelo, en su espejismo, parecía computar crecimiento sin necesidad de todo ello. Castellón vivía una ensoñación con la inestimable contribución de las entidades financieras que alimentaban sin reproches la sensación de euforia ilimitada. Pero el modelo, como todo, tiene contornos y límites. Los propios de la codicia y la sobredosis. En consecuencia, la primera lección que debemos extraer es que la sociedad y sus instituciones democráticas no pueden encadenar nunca más su destino al devenir de un mercado descabezado y sin reglas.

En ese sentido y en la senda del medio-largo plazo, necesitamos acordar entre todos las bases de un modelo sostenible. Social, económica y medioambientalmente. En este sentido, los socialistas llevamos más de dos años presentando iniciativas a la Diputación para que reaccione. Hemos presentado innumerables propuestas para que esta institución representativa de los intereses de nuestros municipios coordine esfuerzos y fomente los acuerdos necesarios para repensar nuestro futuro como provincia.

Pero, mientras tanto, no podemos olvidar el desgarro social que representa el corto plazo. No se puede desertar del presente cuando el presente muestra el rostro de 64.000 parados. De ahí que resulte moralmente inaplazable un acuerdo para estimular la economía tirando de la obra pública que, como el plan E del Gobierno de España, ha creado cerca de 5.000 puestos de trabajo en el 2009. Pero hace falta sumar el esfuerzo de todos. Alinear a todas las administraciones en la misma dirección inequívoca de crear empleo acelerando la obra pública pendiente en esta provincia. Nuestra propuesta pretendía que, conscientes de la realidad que atraviesa la provincia, apartemos las diferencias partidistas para reivindicar juntos ante todas las administraciones a favor de Castellón. Así de sencillo. Estamos convencidos que las circunstancias que atraviesa esta provincia recomiendan medidas diferentes, soluciones creativas y, la más inusual, la que nadie espera pero puede ser útil y productiva para la ciudadanía, es que nos unamos en defensa de Castellón. Ese es el valor añadido que podemos aportar. Sabemos que una estrategia potente para reclamar conjuntamente todas las obras y proyectos pendientes surtiría efectos mucho más positivos que continuar mostrando desencuentros y victimismos forzados.

Esta es nuestra propuesta política en este tiempo que requiere altura de miras. Es el momento de sacrificar el interés partidista en pro de la ciudadanía. Los partidos tenemos y mantendremos muchas diferencias. Especialmente en esta provincia. Pero, en materia de empleo y en la provincia que lidera la destrucción del trabajo en España, queremos estar junto a la sociedad por encima de todo.